
Por varios años trabajé en USA en una gran empresa fabricante de equipos de aire acondicionado y linea blanca.
Todos los años salían productos nuevos al mercado y entre otros desempeños, casi todos en el ámbito internacional, formé parte de lo que se llamaba la “Technological Faculty” con la misión de enseñar a los vendedores y distribuidores acerca las ventajas y bondades de estos nuevos productos.
Nuestra herramienta principal eran los catálogos.
Era tal la importancia que se daba a esta herramienta educativa, que la empresa no escatimaba en proporcionarnos el apoyo, no solamente del departamento de ingeniería para darnos toda la información requerida, sino de un completo staff de diseño, escritores técnicos y publicistas que hacían gala de una eficiencia pasmosa al entregarnos estos catálogos en “no time”.
Era nuestra arma principal para llegar al mercado y lo inundábamos de ellos pues no solamente teníamos que educar a los usuarios, sino también a los ingenieros que, al ser muchos de ellos, productos de ingeniería, no eran fácilmente convencidos.
Los catálogos eran nuestros libros de texto.
Cuando llegué a este país me di cuenta que los catálogos, sobre todo los técnicos, son un “commodity” diferente. Aquí los catálogos técnicos se atesoran y no se entregan tan gratuitamente, aunque vengan gratis. Son el depósito de nuestro conocimiento que no ha de ser compartido, para eliminar la competencia.
Ayer, viendo las noticias no puede por menos de hacer la comparación y empecé a atar cabos.
El noticiero anunciaba que se tuviera mucho cuidado al comprar los libros de texto puesto que en unos sitios costaban 4.500 pesos y en otros hasta 15.000.
Probablemente no entiendo bien el sistema, pero tengo entendido que los libros de texto se entregan gratis a los colegios públicos.
¿Se entregan también a los subvencionados? ¿bajo qué criterios?
Y entonces, ¿por qué los venden?
Al hacer grandes tiradas, en el costo de nuestros catálogos era más significativo el precio del papel que el de cualquier otra cosa.
Supongamos que en Chile hay otras cosas… ¿cuáles son estas?
OK. Asumimos que el que lo vende a 4.500 pesos y se gana 500. ¿Podríamos decir que el costo es de 4.000 pesos?
Si es así ¿Cómo es que el gobierno permite este abuso? ¿No se considera este un acto delictivo?
¿Acaso se considera en Chile correcto comerciar con la materia gris de los que serán los hombres del futuro?, o ¿es que solamente se permite surgir a aquellos que tengan la plata para comprar los libros de texto?
¿Cuántos libros de texto se pueden comprar con un moderno avión de la Fuerza Aérea, o con un submarino de la Armada?
¿Acaso no es el cobre quién lo paga?
¿Cómo ante un problema, tan simple de solucionar, el ministerio de educación solamente se preocupa de que los pingüinos no vuelen?
¿Cuándo el gobierno se va a dar cuenta que todo lo que siembre hoy se convierte en cosecha del mañana?
¿También pagan IVA los libros de texto?
Mejor no pregunto más.


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