lunes, enero 01, 2007

El corcho y el vino

Una pareja que, por siglos han ido de la mano, ahora el mercadeo y la desinformación tratan de separarlos.

¿Cuántas botellas de vino se habrán destapado estas Navidades y fiestas de año nuevo?

Me imagino que millones.

Antiguamente no decíamos destapado sino descorchado.

Y es que antes, todas las botellas de vino venían con corcho.

Luego los precios subieron y una de las industrias más contaminadoras del planeta: los plásticos, decidieron atacar con efectivo mercadeo a la artesanal e indefensa industria del tapón de corcho, para ganarle un profundo nicho en este mercado.

Lo hizo casi sin pelear.

No tenía sentido pagar más por un tapón de corcho que por uno de plástico cuando los vinos eran nuevos y de duración corta en la botella.

Y los tapones de plástico aparecieron en el mundo del vino.

Luego la pelea se profundizó, la brecha de mercado era profunda pero no era ancha. Hábilmente la industria plástica se preparó para así hacerla y encontró un aliado perfecto: “el vino tenía sabor a corcho”.

En efecto hay vinos que, si el tapón no ha sido guardado debidamente, puede suceder esto. Pero esto no es consecuencia del tapón sino de la elaboración y el embotellamiento del vino y, de ser así, la botella debe ser devuelta.

Lo que no cabe la menor duda es que en el mundo entero se considera que un buen vino y sobre todo si es de guarda, tiene que tener un buen tapón de corcho.

Si a usted le gusta el vino y quiere estar mejor informado sobre esta polémica le recomiendo ingrese en la página http://www.asecor.com/ en la parte inferior izquierda puede bajar un “Kit técnico” en formato PDF que le explica de forma simple y clara, todo lo que usted debe saber sobre el corcho y los vinos.

Si usted es más técnico, puede bajar también el documento “Haloanisoles” que le explicará de forma técnica el problema que estos presentan a la industria del vino, comparando el corcho con los otros de los sistemas de sellado.